Con la finalidad de flexibilizarlo de cara a su posterior manipulación, nuestro corcho es sometido a un segundo cocido. La maquinaria clave de este proceso es una innovadora cámara de esterilización que inicialmente ducha los fardos de corcho y posteriormente los mantiene durante tres horas a una temperatura de 100ºC mediante presión y vapor, siempre con agua limpia, descalcificada y periódicamente analizada. Este proceso nos permite reducir a mínimos, o incluso hacer desaparecer, los niveles de TCA, las impurezas, los hongos, los taninos, los volátiles,... que pudieran aun existir.